La casa de Alexia está llena

La casa de Alexia está llena

Se ve y no se cree. El júbilo, las risas, miles de banderas que ondean por el equipo, forman una imagen de fanatismo y pasión que parecen impropios del fútbol femenino. O de la imagen que se le ha intentado dar. Los alrededores, llenos de gente, dan la sensación de que estamos ante una final europea que enfrenta a Messi y Cristiano por la supremacía definitiva de una generación futbolística. Pero no.

Resulta que los nombres de los participantes no salen en los medios de forma habitual. Tampoco hay demasiados influencers generando contenidos para hablar de quienes están por saltar al terreno. Pero hay camisetas con esos nombres: Alexia, el más repetido entre los fanáticos.

En las gradas, hay una niña que en medio de la multitud grita hasta quedarse sin voz. Está bajo el cobijo de una bandera con el escudo del FC Barcelona y el de sus padres, que la llevaron a ver su primer partido de fútbol en persona. “¡Alexia! ¡Alexia! ¡Alexiaaaaaaaaaaaaaaaa!”.

“A nadie le importa el fútbol femenino”, es el mantra que repiten personas (mayoritariamente hombres) de toda raza, color, nacionalidad, edad en Twitter o cualquier vitrina donde la libertad de expresión da pie a cualquier opinión.

Se ve y no se cree porque el mantra está arraigado en la opinión pública. ¿Quién querría ver a 22 mujeres corriendo detrás de un balón si puede ver a 22 hombres corriendo detrás de un balón?

Pero toca creerlo. Porque está pasando. Las comentaristas de Dazn lo repiten hasta el hartazgo porque no se cree pero está pasando. Todavía no se sabe, no ha habido publicación de la cifra oficial. Pero se sienten más de 90 mil voces en el Camp Nou. La casa de Xavi, de Iniesta, de Messi, de Guardiola, de Ronaldinho. ¿La casa de Alexia?

Un resultado esperado, pero sufrido

El ambiente era claro: el Camp Nou se había llenado para ver a Alexia, Irene Paredes, Claudia Pina, Jenni Hermoso, Aitana Bonmatí, Mapi León, Sandra Paños. De la misma forma en que se ha llenado antes para ver a Messi, a Ronaldinho, a Xavi, Iniesta, Neymar, Romario, Puyol.

El mismo Puyol que ahora, en las gradas, respalda el apoyo que ha dado siempre al fútbol jugado por mujeres. Ese tan necesario y que ha ayudado a dar más visibilidad a este deporte. Se suma que hace menos de 5 años se haya comenzado a dar el Balón de Oro femenino y las transmisiones en vivo que ahora tiene Dazn para la Champions. También, sin duda, el crecimiento exponencial de los talentos de las jugadoras.

De vuelta al Camp Nou. El Barcelona de Alexia Putellas (Balón de Oro vigente) buscaba mantener su dominio sobre el Real Madrid. Una histórica rivalidad futbolística que apenas nace en lo femenino. Era la vuelta de Cuartos de Final de la Champions League. Las catalanas partían con ventaja de 3-1 de la ida en Madrid y con poco les bastaba para el pase a semifinales.

Todo parecía definido con el temprano 1-0 a favor del Barcelona. Pero luego una mano en el área le daría un penal a las madridistas, que lo empataron sin problemas al minuto 16 de partido.

En el segundo tiempo llegó el “zornazo”. Un gol casi de mitad de cancha de Claudia Zornoza que preocupó momentáneamente al Camp Nou y a todo el barcelonismo. Pero fue poco tiempo, porque en cuestión de unos minutos ya habían sellado una eliminatoria que se complicó por un rato.

El 5-2 se acumuló con el definitivo 8-3 de la eliminatoria para que el Barcelona vuelva a las semifinales de la competencia europea. De la misma que es vigente campeona y que en esta nueva edición ha lucido invencible. Ya veremos si el Wolfsburgo tiene algo que objetar en la siguiente ronda.

El retrato del día

El de Alexia Putellas no fue el gol del empate. Tampoco el de ponerse arriba. Ni siquiera decía algo en lo numérico. El 4-2 que marcó fue más bien una declaración: esta casa es mía.

Y el Camp Nou la recompensó con un estruendo propio de las grandes noches históricas del fútbol. Alexia ensayó una solemne reverencia frente a su público. La imagen pasó instantáneamente a la historia.

Portadas, infinitas publicaciones de redes sociales y una foto para la posteridad: Alexia inclinada ante los suyos. Ya sabemos que eran en total 91.553 personas en el estadio. Sabemos también que el número es ahora el récord histórico de asistencia para partido alguno del fútbol femenino en el planeta. El Camp Nou estaba haciendo historia. Los fanáticos, Alexia y sus compañeras le estaban declarando al mundo: esto es fútbol femenino.

Lo que no sabemos es si la voz de la niña cobijada por la bandera, el padre y la madre, llegó a los oídos de la jugadora. Seguramente se fundió con todos los que clamaban al unísono. “¡Alexia! ¡Alexia! Alexiaaaaaaaaaa!”. Su casa la estaba llamando.

Los fanáticos la han sabido reconocer como heroína deportiva del club. Solo con un dato lo podemos ilustrar: durante la jornada, las camisetas con el dorsal 11 se vendieron el doble que las de cualquier jugador del equipo masculino.

Se cuenta y no se cree. Los estadios con mayor capacidad de la Liga Iberdrola (Primera División femenina en España) apenas pueden albergar unas 6.000 personas. Y cuando se pedía que equipos como el Barcelona jugaran en los estadios de los equipos masculinos, los críticos no creían que tuviera sentido. ¿Podrían las mujeres llenar un estadio como el Camp Nou? Aunque no se crea, pasó.

Juan Ibarra
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Juan Ibarra

Periodista forjado en el ejercicio del oficio, ex estudiante de Letras, fiel creyente la crónica y el punto de encuentro entre literatura y periodismo: el equilibrio entre el dato duro y la lectura como entretenimiento.

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