Corazones al servicio (y a merced) del fútbol

Corazones al servicio (y a merced) del fútbol

Sus latidos se detuvieron. Corría el minuto 42 de la primera mitad del partido entre Dinamarca y Finlandia, correspondiente a la Eurocopa 2021. La pelota se movía en campo finlandés y desde el lateral, Chirstian Eriksen, delantero de la selección danesa, se preparaba para recibir el balón. Comenzó a tambalearse, trastabillar y dar torpemente lo que, hasta ahora, parece su último pase como jugador profesional de fútbol. Luego, perdió el conocimiento y se desplomó por completo.

Los servicios médicos salieron corriendo en su auxilio, mientras su capitán, Simon Kjaer, lo auxiliaba metiendo la mano en su boca para que no se tragara la lengua. Cuando llegaron, aún respiraba y su pulso se sentía. Podía notarse la tensión y el miedo desde la pantalla del televisor: otro jugador de fútbol caía fulminado por un infarto.

En los siguientes minutos, todo fue confusión. Su esposa no creía lo que veía. Podíamos verla llorar a pie de campo mientras intentaban asistir a su marido. A la par, el equipo completo decidió hacer una cortina humana alrededor de la escena para evitar fotos o videos de lo que estaba sucediendo. La muerte no puede ser un espectáculo más.

La situación se complicó cuando Eriksen, en pleno campo, sufrió un paro cardíaco mientras era atendido. Su corazón se detuvo alrededor de cinco minutos, lo que podría haber hecho que lo declararan muerto. Comenzaron a hacer RCP en pleno campo, hasta tener que utilizar el desfibrilador y, por un acto de la providencia, volvió a la vida.

Verlo en esa situación reaviva la incertidumbre que rodea a los actuales jugadores de fútbol profesional, quienes poco a poco van cayendo en el campo cuando físicamente sus corazones no pueden más, y la preguntas que son ineludibles surgen: ¿es debido al intenso calendario de partidos al que son expuestos por las grandes instituciones que rigen este deporte? ¿Hay una creciente condición genética que los médicos deportivos no han podido ver entre tantos estudios que hace que cada vez más jugadores sufran esta condición?

Para un jugador de fútbol, su carrera lo es todo. Saben que tienen poco tiempo para demostrar su talento y un evento de esta magnitud trunca todos los planes, todos los sueños.

La acción temprana de sus compañeros fue fundamental para salvar la vida de Eriksen. Foto: Associated Press.

2021: el año de los casos cardiacos

Aunque su caso fue uno de los que más repercusión tuvo en los medios, Eriksen no fue el único que sufrió durante 2021 una patología similar. Sergio Agüero, jugador del FC Barcelona, sintió un fuerte dolor en el pecho, acompañado de mareos, mientras estaba en un partido. El jugador se mantuvo consciente en todo momento y pudo ser atendido. Pero ya en el hospital, y luego de un sinfín de estudios, los médicos determinaron un defecto en el corazón nunca detectado que no le iba a permitir volver a las canchas. Tenía 33 años cuando anunció su retiro.

Algunos no lograron levantarse: Marin Cacic (NK Nehaj), Mukhaled Al-Raqadi (Muscat FC), Ahmed Amin (Rabat y Anwar Club), Sofiane Loukar (MC Saïda), Nemanja Mirosavijevic (Graficar Belgrad), Marcos Menaldo (Deportivo Marquense) o Guillermo Arias (Camaguán FC) son parte de una trágica lista en la que ni la FIFA ni los medios especializados se ponen de acuerdo. Investigaciones como la que emprendió Reuters afirman que fueron 37 los futbolistas que perecieron en 2021, pero otros medios como el israelí The Real-Time News dice que la lista puede ser hasta cinco veces mayor.

FIFA: más fútbol, más dinero

Y mientras esto pasa, las grandes instituciones van sumando partidos y torneos (el nuevo formato de la Supercopa de España o la nueva propuesta de la Superliga) a la agenda de los futbolistas de élite para poder rentabilizar las grandes sumas de dinero que se van invirtiendo en un negocio donde todos es más costoso y parece estar viviendo una burbuja que, tarde o temprano, será insostenible económicamente para los pequeños clubes.

Por ejemplo, un jugador que no se lesione durante la temporada, y logrando llegar a todas las instancias que juegue con su equipo (liga, copa y Champions), puede jugar hasta 64 partidos oficiales, esto sin contar el desgaste que se obtiene de los traslados entre ciudades, países y otras actividades (amistosos, partido FIFA y campañas de publicidad).

Volver del sueño distante

En una entrevista que le hacen a Eriksen ya recuperado, comenta que al despertar en el hospital no recordaba nada de lo ocurrido, que al hacerlo «no fue como despertar de un sueño, sino como un despertar distante». Lo único que sabe con certeza antes de desplomarse es que la pelota lo golpeó y ese último pase lo dio con la espinilla. Luego, tuvo un intenso calambre en la pantorrilla, y fue ahí cuando todo se fue a negro.

Le cuentan lo que pasó y le dicen que ahora tiene un desfibrilador instalado en el corazón para poder regular su ritmo cardiaco. Este es el momento de replantearse la vida, de pensar con cuidado el siguiente movimiento para seguir adelante. Lo más sensato hubiese sido retirarse y dedicarse a ser entrenador, comentarista o directivo en algún equipo en el que jugó, pero conforme pasan las semanas y el panorama comienza a aclararse, el danés piensa en volver a jugar.

Lo primero que hace es conversar con su actual equipo, el Inter de Milán, pero debido a que en las leyes italianas está prohibido el uso de desfibriladores en los jugadores, le notifican que es imposible que pueda jugar con ellos. La idea cae como un balde de agua fría, pero sabe que no son las únicas opciones que tiene y que si quiere convencer a algún club debe ganárselo como lo hacen los futbolistas: entrenando.

Mientras tanto, en las instalaciones del Odense, club danés que lo vio formarse, le permiten entrenar con un equipo personal que lo va poniendo en forma hasta que lleguen las buenas noticias. En este punto, la fortaleza mental que desarrolla Eriksen es mucho más importante que el tono físico que logre para poder jugar porque mantenerse firme ante el miedo que puede provocar regresar al juego, el saber que aquella sombra puede volver en cualquier partido, puede paralizar por completo a cualquier jugador, no solo en el campo sino en la vida misma.

La oferta llega por parte del Brentford para jugar en la Premier League, un equipo que se encuentra en la parte baja de la tabla, luchando por la permanencia, que decide dar el salto de fe para que el danés vuelva a jugar y pueda aportar calidad a la plantilla. El 26 de febrero, jugando contra el Newcastle United, en el minuto 52 del segundo tiempo, y perdiendo 0-2, decidió darle entrada a luego de 8 meses fuera de los campos.

Tocó el balón con discreción y dio un par de pases a profundidad que pudieron llegar a buen puerto, pero el encuentro ya estaba completamente dominado por las urracas. Aunque el marcador no se movió y su equipo perdió, había la sensación de que se jugaban algo más que tres puntos, de que a pesar del resultado algo habían ganado, la certeza de saber de que ese mal pase con la pantorrilla que dio antes de perder el sentido, no iba a ser el último de su carrera.

Alberto Sáez

Alberto Sáez

Editor y lector. Estudió Letras en la Universidad Central de Venezuela. Forma parte de la editorial Libros del Fuego. Es socio fundador de La Kronoteca.

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